¿Por qué somos tan “malos” estimando?
- Andres Felipe Gomez U.

- 6 feb
- 3 Min. de lectura
Spoiler: no es por falta de Excel

El Teatro de la Negociación
Estimar en proyectos no es difícil; lo difícil es decir la verdad. El problema real no es técnico, es cultural. Estimamos para obtener un "sí" de la gerencia, no para representar la realidad.
Estimar no es predecir: Es regatear
En teoría, estimar es aproximar costos y tiempos bajo supuestos. En la práctica, es un mercado de pulgas:
El Gerente: "¿Cuánto cuesta?"
El Experto: "Depende del alcance..."
El Gerente: "Dame un número ahora."
El Experto: "$1,200M"
El Gerente: "¿Puedes hacerlo por $1,000M?"
El Experto: "...Sí."
Ese "sí" no es colaboración; es deuda técnica y estrés futuro. Cuando mezclas estimación con negociación desde el minuto cero, obtienes cifras útiles para vender, pero inútiles para gestionar.
Marketing interno
La estimación corporativa suele ser una obra de teatro donde:
La Alta Gerencia exige fechas agresivas para el mercado.
Finanzas exige presupuestos optimizados.
El Equipo sabe que no es posible, pero decir la verdad tiene un costo político demasiado alto.
Entonces aparece la "magia": se recortan semanas sin tocar el alcance y se asumen dependencias perfectas. Eso no es planeación, es marketing interno con fecha de caducidad.
El espejismo de la precisión
Confundimos incertidumbre con ignorancia, y para calmar la ansiedad, nos refugiamos en números "exactos" que no significan nada.
Precisión Falsa vs. Realidad Líquida
¿Cómo maquillamos la incertidumbre? Con números absurdamente precisos: "El proyecto durará 93 días y costará $1,247,300". La precisión reduce la ansiedad de quien firma, pero no reduce el riesgo de quien ejecuta. Un número exacto en la fase inicial suele ser señal de que nadie tuvo permiso para decir "no sabemos".
Compromiso vs. Estimación: La trampa semántica
Estimación: Una aproximación basada en supuestos (un rango).
Compromiso: Un contrato con consecuencias (un punto fijo).
A la organización le conviene mezclarlos para transformar la incertidumbre en obediencia. Si dices "8 semanas", escuchan "promesa". Si dices "depende", escuchan "excusa".
El proyecto nace condenado: si te atrasas, el culpable eres tú, no el supuesto falso sobre el que se construyó el plan.
La fricción estructural
Los retrasos rara vez vienen del trabajo en sí; vienen del sistema que lo rodea, pero el sistema no suele caber en un diagrama de Gantt.
Los sesgos que nos ciegan
Falacia de la planeación: Creemos que esta vez todo saldrá "mucho mejor" que la vez anterior.
Ilusión de control: Pensamos que con "ponerle ganas" dominaremos factores externos.
El sistema es el culpable
Muchos cronogramas fallan porque ignoran la fricción estructural. La duración real no la rompe una actividad, la rompe el flujo de trabajo:
Aprobaciones que nadie calendariza.
Multitarea (una persona en 4 frentes a la vez).
Esperas infinitas entre equipos de QA, Legal o Seguridad.
Como todo esto suena a “política interna”, se borra del plan.
Y así nace el cronograma típico: perfecto… y falso.
Corrupción del Alcance (Scope Creep)
Muchas veces, el scope creep es solo el nombre elegante de una estimación sin base. Si vendiste una fecha cerrada con criterios de aceptación anotados en una servilleta, no te cambiaron el alcance: simplemente nunca supiste qué estabas estimando.
El Kit Anti-Autoengaño
Para mejorar, no necesitamos más plantillas; necesitamos ajustar la práctica. Aquí tienes 7 reglas de oro para volver a la realidad:
Práctica | Propósito |
1. Separar para ganar | Estima técnicamente primero; negocia compromisos después. |
2. Hablar en rangos | "6 a 10 semanas" comunica realidad. "8 semanas exactas" vende fantasía. |
3. Mirar hacia atrás | Estima por comparación con datos reales de proyectos pasados, no con deseos. |
4. Buffers explícitos | No escondas margen en las tareas. Declara una contingencia y gestiona su consumo. |
5. Definir "Hecho" | Si no hay criterios de aceptación claros, la estimación es un invento. |
6. Mapear el Sistema | Calendariza las aprobaciones y decisiones. El tiempo de espera también es tiempo de proyecto. |
7. Post-mortem obligatorio | Analiza por qué falló la estimación sin buscar culpables, solo aprendizaje. |
Conclusión
Estimamos mal no porque seamos malos profesionales, sino porque la organización prefiere un número aprobable hoy a un número verdadero que obligue a tomar decisiones difíciles.
¿Estamos listos para dejar de aplaudir el teatro y empezar a gestionar proyectos reales?




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